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Practicar ejercicio diario y alimentarnos saludablemente teniendo como base las frutas y verduras es una parte fundamental que debemos complementar con otros buenos hábitos mentales y espirituales como leer, meditar, ser puntuales, llamar a los amigos olvidados, recuperar esas diversiones de la infancia…
Los resultados se verán al instante: nuestro cuerpo, mente y espíritu se sentirán revitalizados, disfrutaremos más de nuestro trabajo, tendremos una mejor disposición para asumir nuevos retos laborales y alcanzaremos metas insospechadas.
Hábitos sencillos y efectivos
Renovemos la energía mental: aprovechemos el tiempo de descanso laboral para regalarle alimento a la mente, por ejemplo, destinando un rato para la lectura, resolvamos crucigramas con los compañeros de trabajo, organicemos torneos de ajedrez, incluyamos ejercicios como sudoku o sopas de letras en los comités de trabajo.
Renovemos la energía espiritual: aprovechemos el viaje en el transporte público para meditar positivamente, hacer un balance del día, imaginarnos cumpliendo ese sueño que tanto anhelamos. Si nos trasladamos en vehículo particular, detengámonos cinco minutos en ese parque que tanto nos llama la atención, disfrutemos de la naturaleza. Y si estamos en un trancón que no avanza, llevemos nuestra mente a esos momentos lindos que nos ha regalado la vida.
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